¿A quién no le gusta ser inspiración? Hay tantas canciones, tantos
poemas, tantos, como de general es esa forma de
creer que la mujer es eso que se debe admirar, pero desde el ojo ajeno.
Lo que ha llevado a que nos valoremos a través de los otros, y ya sabemos
cuán volátil es la opinión pública. Si somos tetonas, seremos lindas cuando las
tetas estén de moda. Seremos excelentes mujeres si está de moda limpiar o ser
profesional o cogerte hombres más jóvenes que tú, todo dependerá de la exigencia
del público masculino sobre todo. Imagínense una vida dependiendo del ojo
externo, es bastante proclive a terminar en la locura o en eso que ya son nuestros
epítetos preferidos, hasta acuñados por nosotras mismas- que somos histéricas, bipolares,
regluas, complicadas, bla bla.
No estoy en Somalia –aunque a veces parece- allí mis problemas como
mujer serian otros, estamos en Venezuela y pertenezco a una clase donde podemos
ocuparnos de lo que podrían llamarse estupideces reivindicativas, quizás para las
más puristas deberían de estar hablando del feminicidio, de la violencia hacia
la mujer, o del embarazo adolescente. Podría decirse de este tema, que es ese de lo que se ocupa la “vanguardia” mientras los otros
resuelven problemas más evidentes. Pero ¿Dónde está la raíz de muchos de estos
males? Si no en el imaginario colectivo. Él desde donde la mujer se ve, desde donde
se le ve a la mujer, etc.
En todo caso nos preguntaríamos ¿hay una particularidad aparte de la biológica
que podría llamarse femenina? ¿Hay una sola forma de ser mujer? Todas esas
preguntas filosóficas podríamos preguntárnoslas en un ejercicio de introspección,
pero este es un ejercicio de ver a la mujer construida a través del hombre como
inspiración. Parece que existen dos
formas de ver a la mujer predilectas o es casi como una vaca –con el perdón de las vacas-
o es una inspiración. Somos Magdalena o María.
Entonces yo lo que pretendo decirles es que se liberen de esas cadenas
de alegrar el ojo ajeno. Hay mucha fragilidad cuando uno se construye desde la
opinión del otro. Imagínense, ya sabemos todas del grave síndrome de hijo que
tiene sobretodo el hombre latino. Entonces
usted mujer, usted se va hacer a imagen y semejanza del pensamiento de un niño. Qué disparate!
No queramos ser musas, por muy bonito que sea que nos estén alagando. Nuestra
esencia no debe ser estática, no queramos ser un maniquí, ni una obra de arte. Queramos
ser solo en acción, solo en creación, no para ser vistas, si no para vivir. Entonces
, para que el hombre no sea la medida de lo que tú vales, por favor constrúyete
desde ti, el valor que tú tienes solo puede ser calculado por ti.
Déjate de creer que eres lo mejor del mundo porque un pendejo que ni
conoces en la calle te lo diga, vuélvete lo mejor del mundo para ti, que tienes
tratándote de conocer y de construirte un verguero de años.
Esta es la historia de cómo un artículo que se pensaba serio, término siendo
un artículo de autoayuda de Cosmo, versatilidades de mi pensamiento.
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