martes, 19 de noviembre de 2013

Gracias, pero no soy una musa.



¿A quién no le gusta ser inspiración? Hay tantas canciones, tantos poemas, tantos, como de general es esa forma de  creer que la mujer es eso que se debe admirar, pero desde el ojo ajeno.

Lo que ha llevado a que nos valoremos a través de los otros, y ya sabemos cuán volátil es la opinión pública. Si somos tetonas, seremos lindas cuando las tetas estén de moda. Seremos excelentes mujeres si está de moda limpiar o ser profesional o cogerte hombres más jóvenes que tú, todo dependerá de la exigencia del público masculino sobre todo. Imagínense una vida dependiendo del ojo externo, es bastante proclive a terminar en la locura o en eso que ya son nuestros epítetos preferidos,  hasta acuñados por nosotras  mismas- que somos histéricas, bipolares, regluas, complicadas, bla bla.

No estoy en Somalia –aunque a veces parece- allí mis problemas como mujer serian otros, estamos en Venezuela y pertenezco a una clase donde podemos ocuparnos de lo que podrían llamarse  estupideces reivindicativas, quizás para las más puristas deberían de estar hablando del feminicidio, de la violencia hacia la mujer, o del embarazo adolescente. Podría decirse de este tema, que  es ese de lo  que se ocupa la “vanguardia” mientras los otros resuelven problemas más evidentes. Pero ¿Dónde está la raíz de muchos de estos males? Si no en el imaginario colectivo. Él desde donde la mujer se ve, desde donde se le ve a la mujer, etc.

En todo caso nos preguntaríamos ¿hay una particularidad aparte de la biológica que podría llamarse femenina? ¿Hay una sola forma de ser mujer? Todas esas preguntas filosóficas podríamos preguntárnoslas en un ejercicio de introspección, pero este es un ejercicio de ver a la mujer construida a través del hombre como inspiración. Parece que existen  dos formas de ver a la mujer predilectas o  es casi como una vaca –con el perdón de las vacas- o es una inspiración. Somos Magdalena o María.

Entonces yo lo que pretendo decirles es que se liberen de esas cadenas de alegrar el ojo ajeno. Hay mucha fragilidad cuando uno se construye desde la opinión del otro. Imagínense, ya sabemos todas del grave síndrome de hijo que tiene sobretodo  el hombre latino. Entonces usted mujer, usted se va hacer a imagen y semejanza del pensamiento de un niño. Qué disparate!

No queramos ser musas, por muy bonito que sea que nos estén alagando. Nuestra esencia no debe ser estática, no queramos ser un maniquí, ni una obra de arte. Queramos ser solo en acción, solo en creación, no para ser vistas, si no para vivir. Entonces , para que el hombre no sea la medida de lo que tú vales, por favor constrúyete desde ti, el valor que tú tienes solo puede ser calculado por ti.

Déjate de creer que eres lo mejor del mundo porque un pendejo que ni conoces en la calle te lo diga, vuélvete lo mejor del mundo para ti, que tienes tratándote de conocer y de construirte un verguero de años.

Esta es la historia de cómo un artículo que se pensaba serio, término siendo un artículo de autoayuda de Cosmo, versatilidades de mi pensamiento.

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